El sábado por fin volé en el afamado Pico del Fraile, encima de Salvatierra-Agurain, con unas condiciones insuperables. Viento Norte bien enfrentado y abundantísimo.
El placer de volar allí es inmenso. El velero corre que se las pela, aunque no se sepa hacerlo correr. Tanto se aceleraba el vector que llegó a silbar en varias frecuencias simultáneas. Se puede intentar cualquier maniobra, en la seguridad de que sobrará energía para repetirla 4 veces seguidas.
Ir a aterrizar es otro cantar. No es que sea difícil, pero los 100 metros que hay que andar hasta la cabecera de la pista en los que hay que llevar un ojo en el suelo y otro en el velero se torna complicado. Luego hay que atravesar en velocidad la zona de rotores, frenar el velero mientras remonta la contraladera (se aterriza cuesta arriba) y retirar el crow antes de la toma (como en todas partes). No me salió bien
pero me fui con el vector entero y más feliz que una perdiz
Un video de un piloto experto esa misma tarde:









