Uno de estos domingos de agosto tuve la suerte de conocer a Juan Miguel, que se vino a la ladera de paseo y se quedó un buen rato de agradable charla y otro rato más largo todavía grabando nuestros veleros con su impresionante gama de videocámaras.
No sólo eso, sino que además me dejó cacharrear con ellas, lo que ciertamente fue un lujo. Yo no tuve valor para dejarle volar mi velero a cambio
Quedamos a la espera de que llegue el video del blizzard de Patxi, a ver si por fin he conseguido pillarlo en vuelo, que esta vez por cámara no será (se me acabaron las excusas).
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